martes, 25 de marzo de 2008

¿ Para qué enseñamos?

El hecho mismo de preguntar ¿para qué enseñamos?, nos enfoca casi irremediable mente al sentido que tiene la propia educación formal en la vida moderna, llame se así la escuela y el rol docente. Sin olvidar que la familia, como primera entidad educativa, socializadora, normativa y “valorizante”. Es la matriz originaria del aprendizaje del individuo, este tiene así, un primer acercamiento a la participación en sociedad, por la tanto, a la convivencia e interacción pacífica con otros, creo que este es el rol básico y trascendental de la unidad parental. Por otra parte la educación formal, “la escuela” es la que moldea, reafirma o modifica las concepciones con las que el alumno se enfrenta a la vida. Es a través de la comunidad educativa, que es “la escuela” en su totalidad, conjunto de pares docentes, y personal para-docente, interactúa, transfiriendo además de conocimientos facticos, valores y visiones. Todas estas, herramientas necesarias para el acto de crecer y madurar.


El rol del educador, es en sí, la labor de la propia educación formal o “la escuela”, por lo que, enseñamos para que nuestros alumnos tengan armas para enfrentar el mundo que les legamos, para que se inserten en un ámbito más amplio de interacción. Recordemos que los seres humanos se van moviendo en diferentes círculos de confianza, a través de su vida, la familia es el circulo primo, la escuela y la comunidad educativa le siguen y después el mundo. Enseñamos para que nuestros alumnos aumenten su círculo, su campo de acción. Podría decir que: “la educación asemeja el camino del hombre en la navegación ultramarina, en cuanto más crecen nuestros alumnos en cuanto a conocimientos y valores, más y con mayor seguridad pueden adentrarse en las aguas profundas de la vida”. Lo que no significa que seamos los únicos timoneles o pilotos, somos más bien una “carta de navegación” (El Curriculum, Ministerio de Educación, 1999), una guía. Mas aun con el cambio de enfoque que ha tenido la educación en la ultima década, donde se ha reorientado la filosofía educativa hacia el aprendizaje, en otras palabras el rol más activo del alumno y se ha reducido el papel del docente como centro, fuente de todo conocimiento y razón, así como el principal responsable del proceso educativo(Conferencia Mundial sobre la Educación Superior; La Educación Superior en el Siglo XXI¸Visión y Acción¸ UNESCO, París¸octubre de 1998. ).

Siendo un poco idealista enseñamos y en especial en nuestra área para que nuestros alumnos sean capaces de ver su realidad y ser críticos de la misma, pero no solo para eso enseñamos, educamos nos solo la para la crítica, más bien para la reflexión propositiva, la idea reformista y no la simple contemplación pusilánime de la re sociedad. Dando libertad al alumno para descubrir el mundo y tomando parte en su aprendizaje como un participante activo, un compañero que debe ir reinventándose día a día, ya no en un rol casi paternalista, como ancestralmente se conoce el rol del maestro(
Revista Iberoamericana de Educación,http://www.rieoei.org/deloslectores/782Cortes.PDF). Es más, con el compromiso de enseñar es necesario no perder de vista el escenario que enfrenta, ya que, el docente no lidia tan solo con el alumno y sus inquietudes, también se entremezclan el contexto por lo que el educador ensaña a prestar buen combate a la vida. En otro sentido menos optimista también enseñamos y somos así mismo parte de este sistema y como rol del educador, es en sí, la labor de la propia educación formal o “la escuela”, y la educación es lo valioso que el sistema considera para la sociedad” hacemos entonces las veces de instructores y nos volvemos normalizadores, y enseñamos para crear mujeres y hombres que deben insertarse en el mercado laboral, enseñando no para crear centros educativos, más bein centros de capacitación laboral, donde las ciencias llámense sociales subyacen bajo las científicas, por que las ciencias sociales crean critica, reflexión y esto atenta a nuestro mundo feliz....