domingo, 6 de julio de 2008

¿QUÉ ACCIONES CONCRETAS REALIZARÍAS PARA VERIFICAR TU BUEN DESEMPEÑO COMO EDUCADOR?

Considero que el buen desempeño del educador se debe ver reflejado en su sala de clases, tanto en los alumnos y alumnas, como en el proceder docente, es decir, en su forma de hacer las clases, en el material que entrega y en la preparación que él tenga acerca de lo que enseña.

Los alumnos son el reflejo de sus docentes, ya que si el profesor es motivador, carismático, prepara bien sus temas y sus clases son didácticas o “entretenidas”, en sus alumnos se verán las ganas de estar presente en dicha clase, recordarán las materias o detalles con mayor facilidad, incluso en las buenas notas se verá reflejado, debido al interés propio que presentan, todo esto gracias al buen desempeño del educador, en cambio si los alumnos ven a un docente inseguro de lo que habla, o poco didáctico, su motivación por estar en esa clase será mínima.

Concretamente para verificar mi desempeño como docente en el aula, pediría a mis alumnos que me realizaran una evaluación, todo bajo las medidas básicas de respeto en la interacción alumnos – docente, dicha evaluación debe ser enfocada al desempeño como docente y dejar de lado los contenidos que se puedan haber pasado, ya que es indispensable que los alumnos manejen ciertas materias, independiente de lo complicadas o extensas que estas puedan ser. Entre los ítems de la evaluación por ejemplo se pueden presentar preguntas como: ¿qué formas de evaluación integrarías a las clases? O ¿qué no te gusta de la clase?, interrogantes como esas pueden dar valiosa información a un docente, que día a día debe ir reinventándose en su labor en aula.

Otro tipo de método de verificación es en las clases, viendo que tan “productivas” pueden ser, refiriéndonos a que tipo de conocimiento se puede generar en la interacción entre los alumnos y también con el docente, al generar instancias de debate, por ejemplo, en las que se pueden construir conceptos o generar ideas que representen en pensamiento del curso. O a generar instancias en que la participación de los estudiantes puedan pensar e ir más allá de solo recibir información, si no que puedan interiorizarse de los contenidos, analizarlos, apropiarse de ellos, para que sean realmente aprendizajes significativos.

También podemos verificar nuestro desempeño como educador analizándonos a si mismo en nuestro día a día, ver cuales son las cosas que hago bien y con las que obtengo buenos resultados y también revisar cuales son las instancias en las cuales no sucede lo que nosotros esperamos, y preguntarnos ¿que falló?, o ¿en que nos equivocamos?, y tratar de tener un “plan B” para aquellas situaciones que nosotros vislumbramos que pueden ser complejas, para así evitar que nosotros mismos nos desgastemos en situaciones complicadas.

Ser educador es estar al servicio de los alumnos y de las familias, es contribuir al crecimiento personal, social y cultural de un individuo, y debemos ser concientes que el ser educador requiere cambios constantes para adaptarnos a las diversas situaciones que se nos presentarán a diario.

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